el río se nos mete dentro
a los que vivimos en las islas
se nos va metiendo dentro
si somos venidos de otros lados,
ya tenemos el río dentro,
si nacemos en estas aguas
el río nos colma de silencios
y nos vacía de palabras,
hay una sonrisa que el río enseña
y cierta rudeza en el cuerpo
una simpleza en el modo
y sobre todo una hondura en los ojos cuando
se encuentran con las aguas,
como si los ojos fueran huecos vidriados
desde los que se observan dos aguas
y afuera y adentro no tienen sentido ya
todo es afuera
todo es adentro
desde las que se observan las aguas
martes, 23 de julio de 2019
jueves, 21 de marzo de 2019
en la rioja un changuito chapotea en la orilla
la arena abrasa los pies
está tutto dicen los parientes
al agua no se puede entrar
hay un cartel que dice prohibido
el niño grita enojado
hijo de la chingada dice la tía
la madre deja la sombra y se arrima
gritando
¿cuál es la parte que no entendés?
todo, nodigo yo
miércoles, 16 de enero de 2019
con mis amigos de la isla
sabemos algunas cosas
que no decimos en voz alta
que insinuamos en gestos y sobre todo
en silencios
como que estamos de paso
todo el tiempo
y que lo que parece durar
en cualquier momento se disuelve
eso: lo que dura y lo que se va
es lo mismo
ya lo dijo el viejo heráclito
nosotros lo callamos
que es otro modo de estar de paso
jueves, 11 de octubre de 2018
jueves, 21 de junio de 2018
el nombre del invierno es
este silencio
el invierno es una esfera de luz
lechosa y callada
y yo estoy en el centro
un río quieto
el sol va muriendo y
lo vegetal que me es lo sabe
el sol va muriendo y algo
muere en mí
los padres allá, en la memoria,
sabían de todo esto
nosotros lo olvidamos
olvidamos los ciclos,
nacer morir renacer,
los olvidamos cuando desertamos
de sentarnos en la tierra
y sin embargo aquí está todo este
invierno
esta quietud de las plantas
este silencio del bosque
el sol muere
uno de sus nombres es semilla,
vamos a regarlo,
quizás ya no con chicha,
en nuestra pobreza ni eso tenemos,
vamos a regarlo con vida
el sol muere y vamos a regarlo con vida,
con la nuestra vegetal
vamos a hacernos semilla y morir
con el sol
buscar cobijo en lo oscuro de la Madre
y aprender a estar callados hasta escuchar
el crujir de la semilla nueva
este silencio
el invierno es una esfera de luz
lechosa y callada
y yo estoy en el centro
un río quieto
el sol va muriendo y
lo vegetal que me es lo sabe
el sol va muriendo y algo
muere en mí
los padres allá, en la memoria,
sabían de todo esto
nosotros lo olvidamos
olvidamos los ciclos,
nacer morir renacer,
los olvidamos cuando desertamos
de sentarnos en la tierra
y sin embargo aquí está todo este
invierno
esta quietud de las plantas
este silencio del bosque
el sol muere
uno de sus nombres es semilla,
vamos a regarlo,
quizás ya no con chicha,
en nuestra pobreza ni eso tenemos,
vamos a regarlo con vida
el sol muere y vamos a regarlo con vida,
con la nuestra vegetal
vamos a hacernos semilla y morir
con el sol
buscar cobijo en lo oscuro de la Madre
y aprender a estar callados hasta escuchar
el crujir de la semilla nueva
martes, 22 de mayo de 2018
Hoy amigo Haroldo, hace una punta de años que te llevaron los vigilantes de la época, sin saber que cumplían un ritual que vos ya habías escrito.
Oreste Antonelli, preso y torturado. Oreste Antonelli preso, torturado y amigo de esa parte del carcelero que aún no estaba idiotizada, que aún no estaba rendida. Ese brote nuevo en el fondo de la historia del milico que Oreste preso, torturado, supo escuchar.
Claro que Oreste sos vos Haroldo. Y tuya es esa magia antigua de agarrar las historias con las palabras y contarlas otra vez. No para escaparte, no, sino para ver más hondo en las personas y en la cosas, en las historias. Y encontrar esa luz que las habita.
Esa magia que hace que en el gris de esta mañana de otoño, con el río quieto como un león dormido y los álamos bailando un sudeste incipiente, vos estés, magia pura, en la luz que viene de río abierto y enciende los álamos desde arriba. En la pena y la alegría que sube desde el brazo cuando se engancha en la línea el primer dorado. En la soledad y la promesa de lo abierto del río. En los ojos de mi compañero perro. En fin: que estés tan vivo y presente en cada cosa en esta vida en las islas, mirando, escuchando y volviendo a contar las historias pero más ciertas, más hondas, más vivas.
Oreste Antonelli, preso y torturado. Oreste Antonelli preso, torturado y amigo de esa parte del carcelero que aún no estaba idiotizada, que aún no estaba rendida. Ese brote nuevo en el fondo de la historia del milico que Oreste preso, torturado, supo escuchar.
Claro que Oreste sos vos Haroldo. Y tuya es esa magia antigua de agarrar las historias con las palabras y contarlas otra vez. No para escaparte, no, sino para ver más hondo en las personas y en la cosas, en las historias. Y encontrar esa luz que las habita.
Esa magia que hace que en el gris de esta mañana de otoño, con el río quieto como un león dormido y los álamos bailando un sudeste incipiente, vos estés, magia pura, en la luz que viene de río abierto y enciende los álamos desde arriba. En la pena y la alegría que sube desde el brazo cuando se engancha en la línea el primer dorado. En la soledad y la promesa de lo abierto del río. En los ojos de mi compañero perro. En fin: que estés tan vivo y presente en cada cosa en esta vida en las islas, mirando, escuchando y volviendo a contar las historias pero más ciertas, más hondas, más vivas.
jueves, 14 de diciembre de 2017
salgamos al camino
¿a cuál?
al camino
hay muchos caminos innumerables
ninguno conduce a ninguna parte
los caminos son los rastros que dejaron, casi sin darse cuenta, los que por ellos han pasado
los que al andar los han abierto
siempre buscando otra cosa
siempre queriendo llegar
¿a dónde?
a cualquier lugar
pero otro
otro
los caminos son estelas aún visibles de barcos que cruzan el mar
¿cuánto tarda una estela en borrarse?
segundos, minutos, años, da igual
un parpadeo
da igual, menos que un parpadeo
toda huella se borra y queda el mar
nos queda todo el azul del mar
el pecho encendido y
el cuerpo liviano
y echamos a andar
un paso atrás del otro
un paso y uno más
haciendo nuestro camino
el que sea
es igual, no existe
salgamos al camino y sepamos esto:
el camino no existe
no importa
en cualquier momento saltamos a un costado y cortamos a campo traviesa
o el camino se desvía y gira abruptamente
o la corriente cambia y el río nos arrastra en otra dirección
no es importante
es igual
porque no hay camino
sólo hay el caminar
el pecho encendido y el cuerpo liviano
vayamos cantando que no hay camino
vayamos cantando que no hay llegar
nosotros somos el camino
lo llevamos dentro como un hilo enrollado en un ovillo
y lo vamos desplegando al caminar,
la estela de un barco
salgamos al camino
a cualquiera
al nuestro
y cantemos que el azul del mar
cantemos que en cada paso
está la fiesta de bienvenida
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