miércoles, 23 de diciembre de 2009
cachivache
ylacabezaenelbarro
avestruzdeplumasrojasverdesyfuxias
unamáquinadeltiempohaciaelpresente
comounjuezsincódigopenal
blanconegroclarito
pulperíaylucesdeneón
saltandohaciaatrásdecabezaenelaire
desdeelaguahaciaelconcreto
tiemposinsucesión
profetadeldiariodeayer
convencióndecontrarios
uncachivachedetipo
jueves, 17 de diciembre de 2009
miércoles, 9 de diciembre de 2009
momentum
llamás cuando sueño
cuando amo
llamás a llevarte sobre los hombros
a que te diga no enojado
a mis caricias-vergüenza de varón
llamás a que me preocupe
a que quiera completarme con vos y me dé cuenta
a que me mates para irte de casa
a que construya muros de contención que puedas romper
llamás a enseñarme,
a compaderceme por mis miedos de viejo
a perderme y volverme a encontrar
llamás un nombre
llamás a mamá
llamás desde eso que sos
semilla brotando
martes, 1 de diciembre de 2009
el nombre de un río
por cada día mierdoso como el de hoy,
una noche genial como esta,
como la tierra y el cielo,
el bien y el mal,
la guerra y la paz
hagamos un trato:
si es que estamos condenados a los significados,
si vivimos en la tierra de los nombres,
al menos que sea un dualismo pendular
blanco negro
negro blanco
porque si sé que es así,
si en el fondo del dolor
sé que viene la alegría,
si en la cima del éxito
sé que no será eterno,
entonces me voy a dejar llevar
disfrutando el ir y el venir,
como un péndulo,
como un río que corre y corre
si hacemos un trato lo sabré,
y siguiendo el vaivén,
el ritmo que discurre,
quizás me olvide del nombre,
del blanco y el negro
y sea el río
lunes, 30 de noviembre de 2009
Te dejás llevar, te soltás y te dejás llevar, como si te estuvieras yendo por el agujero, como en ese instante previo a la eyaculación te dejás resbalar y todo se desarma, o te desarmás en el todo, vaya uno a saber.
Te dejás llevar y no sabés dónde te llevará eso. A nada bueno, si bueno es el plancito contra el miedo que los hijos de clase media cargamos, o combatimos –otra forma de cargar, al fin y al cabo.
A nada bueno, si bueno es el plan de la corbata, la carrera y la competencia por el vino más caro en la noche de bodas. Eso y los otros ritos para resguardarnos del cielo que se nos cae encima, como sabía Asterix.
A nada bueno sí, pero es inevitable. Como en ese preámbulo del éxtasis, cuando ya es irreversible. Y la incertidumbre por el camino bueno, la intemperie, la soledad y la alegría honda, el hastío de la ciudad y las ganas de partir de una buena vez, de dejarse resbalar como agua por la rejilla del fondo.